Episodio 57. El estigma de la obesidad

Episodio 57. El estigma de la obesidad

LECTURAS RECOMENDADAS: https://www.nature.com/articles/s41591-020-0803-x#Sec28

https://bmcmedicine.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12916-018-1116-5#ref-CR1

 

Estigma, prejuicios, estereotipos, sesgo de peso

EL ESTIGMA DE PESO

En la década de los 50 a niños de 10 y 11 años se les mostraron 6 fotos de niños y se les pidió que las clasificaran en el orden de que niño les gustaba más. Las fotos incluían un niño con normopeso, un niño con obesidad, un niño con silla de ruedas, otro con muletas y un aparato ortopédico en la pierna, otro sin mano y otro con una desfiguración fácil. El niño con obesidad ocupó el último lugar (revisión).

El estigma de la obesidad se refiere a la devaluación social y la denigración de las personas debido a su exceso de peso corporal y puede conducir a actitudes negativas, estereotipos, prejuicios y discriminación.

Las atribuciones que se suelen dar en el sesgo de peso suelen ser poca capacidad de autocontrol, pereza, descuidado o poca competencia entre otras (estudio).

No solo las personas con sobrepeso sufren esta estigmatización, personas en normopeso que se ven con a ellas mismas como “gordas” adquieren esos prejuicios hacia ellas mismas.

El problema es que estas atribuciones pueden, bueno, no solo pueden, sino que, en la mayoría de personas se interiorizan y pasan a ser parte del autoconcepto de la persona.

Por supuesto que habrá personas con obesidad que realmente sean perezosas, pero al igual que muchas personas delgadas, sin embargo, esa pereza no se castiga igual que en las personas con obesidad.

Seguramente las etiquetas y prejuicios nos han venido bien para sobrevivir en el paleolítico cuando te dirigías al jefe de una tribu rival, pero hoy día lastran a la sociedad y hacen más difícil la integración de todas las personas

Debemos hacer el intento de vernos unos a otros como personas, tú no eres tu gordura ni tu enfermedad, tú eres la persona que quieras ser.

Las atribuciones negativas con las que se etiquetan a estas personas, podrían ser más bien una justificación de las emociones negativas que siente esa persona. Es decir, veo a una persona con obesidad tengo una emoción de rechazo y posteriormente mi parte racional dice cosas como “es vaga, maleducada, glotona”. El caso es que todo esto son prejuicios y no se tiene que ceñir necesariamente a la realidad. Por supuesto habrá personas con obsesidad que así sean, pero también personas delgadas.

Esto se puede ver claramente con las razas de perros, un pitbull es un asesino mientras que un labrador es bondadoso. Habrá pitbulls que sean los perros más cariñosos del mundo y labradores que con mirarle ya te están ladrando, pero el miedo que alguien puede sentir al mirar un pitbull le hace pensar que es un perro peligroso y que muerde.

¿Quién manda en nuestros estereotipos?

Una de las industrias con mayor capacidad para crear estereotipos es la televisiva. Son buenísimos estigmatizando la obesidad. Hay miles de ejemplos, se utiliza como un recurso diría yo para enfatizar aún más la torpeza o la ineptitud del personaje. Piensa en Homer Simpson, el jefe Wiggum, el personaje de Resacón en las Vegas que siempre la está liando.

Y esto es una bola de nieve, revistas, blogs, influencers a menudo cuando hablan de obesidad sitúan una foto estigmatizante como la típica persona con obesidad que está tirada en el sillón viendo la tele. ¿Acaso las personas delgadas no ven la tele ni se tumban?

Tenemos estudios experimentales que observan como imágenes estigmatizantes en personas con obesidad incrementan el rechazo y afianzan ese estigma social mientras que imágenes positivas lo pueden reducir (estudio, estudio).

Un ejemplo de esto sería el siguiente. Ves un artículo sobre la incidencia de obesidad en el mundo, si la foto que aparece es de una persona con obesidad en un sillón con pizza en una mano y el mando en la otra aumentará tus prejuicios y el rechazo hacia esas personas, por otro lado si la imagen es de una persona con obesidad ayudando a llevar la compra a un anciano tu percepción sobre estas personas puede mejorar.

Por eso es tan importante que conozcamos esto, para no fomentar aún más el estigma con mensajes o imágenes que no ayudan a nadie.

 

Consecuencias del sesgo de peso

El sesgo de peso asumido por las propias personas con obesidad perjudica el pronóstico de pérdida de peso, aquellas personas con un mayor sesgo de peso tienden a comer más calorías, tener menor autocontrol, tener más depresión, más atracones y lógicamente todo esto interfiere con su objetivo (estudio, estudio).

El caso es que esto es independiente del índice de masa corporal (IMC), y varios estudios han mostrado como tanto niños como adulto, que tienen experiencias relacionadas con el estigma de peso muestran un mayor riesgo tanto de aumento de peso como de padecer otras enfermedades. Como digo, independientemente del IMC (estudio, estudio, estudio).

Pero no solo va de pérdida de peso, va de todo el conjunto de la salud, tenemos datos que deberían preocuparnos. La discriminación por peso pude aumentar el riesgo de mortalidad al nivel de otros factores de riesgo como enfermedades preexistentes (estudio). Hay muchas posibles causas, entre ellas el propio riesgo aumentado de ganar más peso, de ser más sedentarios, el estrés que conlleva para la vida diaria e incluso un aumento en marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (estudio).

Algo que se ha mostrado en numerosos estudios es la peor asistencia sanitaria que tienen estas personas por el simple echo de padecer obesidad, que además aumenta el riesgo de enfermedades. Algo ilógico, mayor riesgo de enfermedad y peor asistencia sanitaria (estudio). Esto se ve cuando algunos pacientes con obesidad acuden al médico por cualquier causa y la solución es “pierde peso”.

Es más otros ejemplos históricos como la peste o el SIDA muestran como los estigmas pueden interferir con el control de las epidemias (estudio). En este caso vivimos la epidemia de la obesidad, totalmente estigmatizada y donde se culpa a la persona de padecerla.

Por supuesto, no todos los sanitarios tendrán estos sesgos pero si es algo frecuente y no debería.

Además, el estigma de peso limita otras áreas de la vida como el trabajo, siendo este una causa de las menores oportunidades laborales y de ascenso (estudio).

 

¿Cómo luchar contra los estereotipos y el sesgo de peso?

En primer lugar divulgando, dando a conocer esta realidad e injusticia frente a las personas que sufren esta enfermedad.

Los profesionales sanitarios deben conocer qué es el sesgo de peso, cómo se perpetua y el efecto que tiene sobre los pacientes.

Un profesional que conozca esto y actúe con empatía, liberándose de todos esos prejuicios seguramente ayude y preste una mejor atención a sus pacientes.

Es más, esa empatía y ese saber escuchar es crucial en la atención médica. Algunas terapias alternativas como la homeopatía basan gran parte de sus resultados en como el homeópata te trata. La pastilla por si sola no hace nada.

Algunos profesionales intentan animar a la persona con obesidad diciendo supuestas verdades incómodas que les avergüencen y les hagan dar un cambio a su vida. Ejemplo de esto son comentarios reales como le dijo una endocrino a una paciente mía: “si te cuesta dejar de comer cósete la boca”. Esto no solo es maleducado, sino que aumenta el estigma del sobrepeso, y ha mostrado empeorar el pronóstico de esa persona. Tenemos estudios que muestran como aquellas personas que se notan juzgadas por su peso por parte de sus proveedores de atención primaria tienen menos probabilidad de perder peso que aquellas que no se sienten juzgadas (estudio).

Debemos tener en cuenta que los mensajes que mandamos de forma generalizada por ejemplo en redes sociales, son recogidos por muchas personas y podemos ayudar a perpetuar el estigma o a frenarlo tanto para las personas que sufren sobrepeso u obesidad como para el resto de la población.

Las personas influyentes deben tener especial cuidado con sus acciones y palabras ya que pueden ser un importante modelo a seguir. No se si os acordáis como Mercedes Milá llamó gordo a Mulet para rebatir el argumento de que la enzima prodigiosa no existía. Ese tipo de comportamientos es inaceptable, pero también tenemos que tener en cuenta todos los mensajes que calan hondo día a día a través de la televisión y publicidad.

Además de esto las personas que conozcamos la obesidad deberíamos empezar a desmitificar todas las falsas creencias sobre la obesidad como (estudio):

  • La obesidad es simplemente la consecuencia de un balance energético positivo, por tanto la cura es tan fácil como comer menos
  • Si no pierdes peso únicamente es que no tienes fuerza de voluntad
  • La obesidad es una elección personal

Piénsalo, si hubiera cocaína por todos los rincones del mundo, ¿no crees que habría más adictos a la cocaína? Algo similar ocurre con la comida (salvando mucho las distancias), en la actualidad desde que naces te meten en la boca comida hiperpalatable y luego te la dejan con total disponibilidad, es lógico que en ese contexto muchas personas acaben desarrollando obesidad, no todas pero si un gran número. Qué culpa tiene la persona que ha crecido en ese contexto de padecer obesidad cuando es adulto y todas las conexiones neuronales que lo relacionan con la comida lo llevan a tener esa conducta. Estamos hablando de que el propio cerebro tiene unas características anatómicas y fisiológicas distintas en la obesidad.

Hablaré de adicción a la comida más adelante, y matizaré todo lo que pueda.

Por último, cambiar ese autoconcepto y nuestras creencias limitantes será fundamental en el abordaje de la obesidad y para ayudar a eliminar esa estigmatización. La grasa corporal no te define ni lleva consigo una serie de características personales negativas que se te implanten de forma automática. Todos tenemos áreas donde podemos mejorar y áreas en las que destacamos. Sin duda un profesional de la psicología es la persona que mejor te podrá ayudar a cambiar esas percepciones.

 

Deja un comentario